Cruz Rosa
Cruz Rosa Mis pasos eran incómodos, aunque la banqueta era suave. Era una tarde de nubes inmóviles en el cielo, ligeramente bochornosa y de aspecto tibio. Había bajado al cercano tianguis a comprar fruta y otras cosas. Caminaba por la avenida principal cuando vi a lo lejos una camioneta pickup negra, de vidrios polarizados. Abrieron una puerta y arrojaron algo. Luego arrancaron a toda velocidad, no tenían placas. No recuerdo haber visto sus rostros o reconocer algo en especial. Nada más que el aroma de la muerte. Primero hubo un silencio sepulcral por el impacto y a los pocos segundos, el brote del asombro entre la gente que caminaba por ahí se volvió un alboroto insoportable. Caminé hacia allá, el gentío aún no llegaba. Era una muchacha. Recuerdo haberla visto en el mercado, entre las calles, quizás alguna vez arriba de una motoneta. Nunca supe su nombre. Ahí estaba ella, sin nada. La habían arrojado sin vida, sin prenda alguna, atada de manos y piernas, y con una manza...