Púrpura y Carmesí (Rage)
PÚRPURA Y CARMESÍ Rage Vaya, al fin has dejado de intentar gritar. Estaba a punto de detener el auto por quinta vez para volver a golpearte hasta que te callaras. No entiendes, ni por tu propio bien, que lo que menos quiero es oír tus agudos chillidos o tus débiles arranques de furia. Sólo te queda un poder y es el de colmar mi paciencia rápidamente. Provocas que el camino me parezca muy largo. Qué miserable luces ahí, atadito, con tu inquietud censurada por esas cuerdas que se extienden sobre tu cuerpo robusto y que dejarán fantásticas marcas rojas sobre tu piel. Aún está ahí esa mirada de terror desmesurado que no has perdido desde que comprobaste que mis brazos no eran débiles y que podían derribarte tan fácilmente como un terremoto. ¿Dónde estuvo tu presunta fuerza en ese momento y ahora? Fue fácil fue mantener tus palabras ahogadas en tu garganta; tu lengua quieta, sin filo, sin pólvora, sin efecto sobre mis volubles pensamientos. Ya sólo vociferas cosas inintelig...