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Mostrando entradas de mayo, 2015

Senderos y Festejos

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SENDEROS Y FESTEJOS  (EL FESTÍN DE LOS MURCIÉLAGOS) Miraron triunfantes el amanecer tardío de verano. Frente a ellos estaba todo el esplendor de muchos cerros verdes y de caminos intrincados que se perdían al horizonte. Más allá, decían los viejos, estaba el mar que nadie, desde hacía mucho, había visto. Pero sólo era el principio del viaje, la escala más efímera. Eran dos hermanos: Aurelio y Lisandro. Luego del instante de contemplación, bajaron con cuidado el camino de la cascada que se volvió piedra en los principios del mundo. Sus ropas de manta blanca no tardaron en ensuciarse entre los matorrales y las constantes caídas por el lodo de la lluvia de ayer. -¿De veras crees que el tío Gregorio nos vaya a prestar los caballos?-preguntó Lisandro -¿Por qué no lo haría? Somos familia. -De seguro ya se te olvidó la encabronada que se puso cuando nos volamos la cosecha de sus árboles frutales el año pasado. -Igual y ya no se acuerda. Ya está viejo. Además, el padr...

Barrancas de Niebla

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BARRANCAS DE NIEBLA (LA PULQUERÍA DEL MARQUÉS) Pablo decidió dar un paseo. Había tenido una pelea innecesaria con su novia. Aún sentía en la mejilla el frugal y cruel beso que le había dado más de fuerza que de gana. Sus piernas todavía se acordaban de las escaleras eternas que bajó luego de dejarla en su apartamento…esos escalones eran antes más livianos que un elevador. Cuestiones de costumbre, de tedio. Fue a su casa con el pretexto de comer algo, pero en realidad no tenía hambre. Tampoco quería ver la televisión o tumbarse derrotado en su cama, mientras pensaba por qué las cosas eran tan adversas. Por eso sólo se puso una ligera chamarra encima y salió a caminar. No sabía si la ciudad seguía creciendo o si él se hacía pequeño: las cosas lucían muy diferentes cuando era niño. Donde antes había casas viejas, ahora se erguían impasibles los grandes edificios de ventanales grises como joyas, brillando pero sin vida. Había puentes atravesando cerros eternos y túneles subte...

Cita de aura

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CITA DE AURA (PERJANTAI)  Él había esperado mucho por ese día. En sus escasos (que él creía muchos) 16 años, sólo habían llovido desilusiones amorosas y decepciones largas. Las voces a su alrededor le habían repetido una y cien veces que “ya llegará la indicada, ten paciencia”. Y finalmente, parecía que se haría realidad. Era viernes y tenía una cita. Ambos no recordaban cómo se habían conocido o empezado a hablar. Simplemente había ocurrido. La habitual frialdad de ella se volcó en interés un día indefinido y él no se quedó atrás. En una conversación de Facebook confesaron lo inevitable, pero nada habría de ocurrir aún. Ambos acordaron salir, conocerse mejor y ver qué ocurría. Los trece días que pasaron a partir de que fijaron la fecha y lugar de la cita fueron eternos. La ansiedad, la emoción y el delirio de saber que algo ocurriría aquel viernes no lo dejaban dormir a él. Ella se mostraba un tanto indiferente, o al menos, eso demostraba. La hora era a las cuatro de l...

¿Cuándo llegaré?

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¿CUÁNDO LLEGARÉ?  Ilusiones de Siberia ¿Cuántos días tardaré en llegar?  El maquinista me ha dicho que tres, pero no le creo. Estoy sentado en mi camarote, con mi eterna gabardina oscura manchada con polvo y ceniza de volcanes lejanos. Llevo un sombrero de copa, con el que bien pasaría desapercibido en París. Pero está muy, muy lejos. Estoy viajando en un tren que atraviesa la helada planicie de Siberia, en los confines del mundo. Viajo solo. Mi compañero de camarote es un desconocido que vive perdido en los efectos explosivos del vodka de mala calidad. Lo único que sé de él, es que viene de Alaska y que allá lo estaban persiguiendo: no ha dicho más. Por eso me he concentrado en ver los paisajes del bosque eternamente invernal; he tratado de dibujarlos en mi libreta, sin mucho éxito.   Ya no me quedaba más vida en el sitio dónde estaba. No es el primer viaje que hago, pero sí el más impredecible. Recuerdo los primeros recorridos a las montañas, con mis ...