Senderos y Festejos
SENDEROS Y FESTEJOS (EL FESTÍN DE LOS MURCIÉLAGOS) Miraron triunfantes el amanecer tardío de verano. Frente a ellos estaba todo el esplendor de muchos cerros verdes y de caminos intrincados que se perdían al horizonte. Más allá, decían los viejos, estaba el mar que nadie, desde hacía mucho, había visto. Pero sólo era el principio del viaje, la escala más efímera. Eran dos hermanos: Aurelio y Lisandro. Luego del instante de contemplación, bajaron con cuidado el camino de la cascada que se volvió piedra en los principios del mundo. Sus ropas de manta blanca no tardaron en ensuciarse entre los matorrales y las constantes caídas por el lodo de la lluvia de ayer. -¿De veras crees que el tío Gregorio nos vaya a prestar los caballos?-preguntó Lisandro -¿Por qué no lo haría? Somos familia. -De seguro ya se te olvidó la encabronada que se puso cuando nos volamos la cosecha de sus árboles frutales el año pasado. -Igual y ya no se acuerda. Ya está viejo. Además, el padr...