Otoño
OTOÑO Ojalá fuera otoño más seguido. Que las estaciones fueran menos, o apenas diminutas, y que el equinoccio fuera el día de fiesta supremo, símbolo de la armonía que trae ese viento de un frío sublime como un soplo en el cuello. No es cualquier aire, ni cualquier aroma. Desearía que fuera así, porque podría encontrarte más, y daría igual que todo pareciera estático. Te hallaría a ti, y entonces los días podrían tener más aliento. Sólo apareces en el otoño. Hueles a hojas secas, pero también a un embriagante aroma a mandarina recién cortada. Te distingo a la distancia, aún antes de verte. Conforme me acerco, reconozco tu silueta, inconfundible, que te hace ser de muchos lugares y de ninguno. Las ciudades, los parques y las plazas podrán ser muy diferentes, incluso los meses y los años, pero eres la única constante. Voy persiguiendo tu silueta y te alcanzo entre los árboles. Las sombras parecen más prolongadas e intensas. Lo primero que veo es tu cabello delineando...