Megalomanía
MEGALOMANÍA Tengo poder. El mundo fue hecho para mí. Mis ojos lo ven con claridad en la noche que me envuelve. Mi sombra se proyecta gigantesca en este monumento. Soy más grande que los hombres de piedra por los que se construyó este lugar. Mi lugar es el presente, no un pasado miserable al que se le hizo grandioso por la fuerza. Tengo el tiempo, el lugar en sus pensamientos, la facultad de la admiración y el temor. Mi estatura importa poco, no soy Napoleón. Mi rostro se endurece o se vuelve carismático según sea el caso; lo mismo que mis manos, que pueden convertirse en puños aguerridos o en palmas cálidas de seda. La sangre de mis venas es caliente o fría a conveniencia, azul o multicolor no importa, porque cuando se derrama todos me respetan más. No trato de ser invulnerable, pero sí invencible. Soy lo que no son ellos: en mí no hay derrotas cotidianas, sólo gloria en crecimiento. Para ser hombre en tiempos de presunta equidad sólo falta usar las palabras correctas, c...