Venas Rotas (LST)
LST Aquella noche él tuvo sueños volcánicos. Al despertar, sólo recordaba que su cuerpo estaba tirado en el suelo y a su alrededor corrían riachuelos de lava. El calor había ennegrecido su piel, no podía levantarse. Derramaba sus últimas gotas de sudor, se sentía prisionero y castigado sin saber por qué. Luego escuchó otra expulsión salida de la tierra, atronadora. Las columnas de humo se elevaron y la roca incandescente voló por el cielo. Llegó entonces la ola de lava que sumergió su cuerpo: dejó de existir. Al abrir los ojos en la madrugada sentía pesado el cuerpo, como si estuviera asfixiado bajo kilos de ceniza. Estaba solo. Tanto hacer y al final se mantenía la misma soledad. Él sabía que el infierno era frío y que nadie realmente podía describirlo con precisión con palabras: cada noche lo sentía en carne propia. Los tormentos dantescos y aquellos que no se le habían ocurrido al florentino llegaban con detalles demasiado vívidos. A veces dudaba de si la realidad e...