Tóxico
TÓXICO Self-Destruction ¿No sientes el cosquilleo entre tus dedos? Te aseguro que te hace olvidar el frío del metal sobre el que posas tu mano. Casi ríes de la ironía por el sitio donde te encuentras, pero también los nervios amenazan con desatar una demencia que creías controlada. Al lado de tu dedo índice están todos esos botones, pero hay uno en particular con el que coqueteas delicadamente. Qué miserable es la existencia de aquellos que no tienen valor. Tú lo sabes. El peso de tu cobardía no te deja dormir, te causa escalofríos y te hace mirar espectros que aguardan en tu espalda mientras te bañas. Ellos dicen que no pudiste salvarlos y, sobre todo, que tú caíste en tu propia trampa. Dejaste de ser un hombre, te volviste un ser que camina por las zanjas como una rata asustada. No fuiste capaz de mirarlos a los ojos porque temías a su reacción de decepción. Podían haber sido distintas las cosas. Debiste haber asumido la responsabilidad cuando te promovieron para el...