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Mostrando entradas de marzo, 2017

Pulsiones Visuales

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PULSIONES Aquí te tengo, despierto, con los ojos titilantes y los nervios en un cortocircuito interminable que te mantiene en un estado de excitación constante, que se traduce en el sudor de todo tu cuerpo en un día frío. Lo único que no se altera es tu respiración, que permanece tranquila. Estás atado, voluntariamente por cuerdas no tan fuertes que se pueden soltar en cualquier momento. Sólo están ahí para controlar tus reflejos primarios en lo que haré. Accediste a complacer mis caprichos, por amor, pero también por curiosidad. Dicen que los amantes conocen mejor al otro mientras duerme, mientras calla y en la explosión de sus sentidos. Pero quiero tenerte aquí despierto porque me intriga saber que eres consciente de lo que haré, para mirar tus expresiones espontáneas e innegables que me llenan de satisfacción. Te leeré por tus ojos, por el ajetreo de tu boca y la forma en que tus manos aprieten los bordes del sillón reclinable. Son esos ojos tuyos los que me han traído...

Eclipse

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ECLIPSE Por doce minutos se oscureció el cielo. Despertamos con sobresalto cuando las luces del sensor alumbraron nuestra cara. Creímos que se había hecho tarde y que la siesta vespertina se había prolongado por mucho más tiempo del pensado. Habíamos venido a mi apartamento en la hora del descanso del trabajo. No porque deseáramos comer, sino para aprovechar la ocasión de que mi esposa se encontraba de viaje y que volvía esa noche, seguramente para serme infiel también. Nos conocíamos de apenas dos semanas, ella se había incorporado y yo la había capacitado en lo que tenía que hacer. Desde el principio tuvo un interés inusual en mí que se traducía en una coquetería interminable que me deleitaba. Por mi parte, dejaba salir poco a poco mi lujuria que siempre crecía y se volvía una resonancia interminable en mis pensamientos. Ella no era joven, ni muy atractiva, pero tenía una sensualidad inherente que muchas veces confundí con mis propios impulsos acrecentados. No traté de re...

Entropía

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ENTROPÍA En las peleas todo ocurre demasiado rápido, pero el dolor se concentra en espasmos lentos. El espectador mira entretenido, conmovido o cargado de morbo la danza iracunda de los combatientes que se rasgan la piel con los nudillos, pies y piernas para derribar a su oponente. La adrenalina se vuelve colectiva, dura unos cuantos segundos o minutos, porque la carne no soporta demasiado. Además, los afectos o empatías de algunos impiden que el combate se prolongue. Pero para los que pelean la visión es distinta. Todo se concentra en impulsos, reflejos y tácticas efímeras para dirigir los golpes al sitio correcto, y vencer de manera gloriosa pero sencilla. El dolor es absorbido rápidamente, los hilillos de sangre arden, la respiración fluye irregular y el corazón parece una bomba maníaca. La frustración se multiplica, se vuelve violencia irascible. El suelo es frío como el hielo cuando el cuerpo vencido cae. Él vino de la nada a golpearme, en medio de la calle principa...

La Frustración y la Ausencia

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LA FRUSTRACIÓN Y LA AUSENCIA Ese recuerdo no me deja en paz. Seguro que tiene que ver con la pesadilla que tuve anoche, esa donde era niño de nuevo y la atmósfera suave de mi hogar se tornaba lúgubre; escuchaba gritos, me sentía amenazado, mi cuerpo temblaba. Al final, sólo me quedaba con una ilustración que había visto en un libro y una sensación de abandono. Le contaré a mi hermana en cuanto llegue, se ha demorado como siempre. Fui un niño que tuvo mucho acceso a los libros de mi casa, no tanto porque mis padres me motivaran a leer, sino a causa de su descuido por lo que hacía en los enormes tiempos de ocio de mi infancia. Recuerdo que uno de esos días, a los cuatro años y sin saber leer, tomé una enciclopedia pequeña. Miré con atención las ilustraciones de paisajes, animales, los planetas, entre otras cosas. Pero eso no fue lo que más me atrajo. Mis ensoñaciones de juegos en las ilustraciones que había visto se cortaron de tajo cuando miré una ilustración de un hombre...

Reminiscencia de Taxqueña

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REMINISCENCIA DE TAXQUEÑA Taxqueña. Con equis y no con ese, como sugiere el gobierno de la ciudad a los que no saben pronunciar ese inusual sonido de nuestro español mexicano. Se le simboliza con una luna en cuarto menguante, pero sus calles son todo menos un resquicio aperlado. El nombre es un gentilicio del pueblo no tan lejano de Taxco: veta gigantesca de plata por mucho tiempo, de templos y calles estrechas, forjadas entre la riqueza y la culpa; hoy, un centro más del narcotráfico. Pero esto no es acerca de los orígenes, ni de sus larguiruchos jardines que se extienden por las zonas habitacionales; tampoco de los territorios olvidados del bosque de papel de Excélsior, perdido en los años 70 por pobladores desplazados que permanecen hasta la fecha en casas grises, donde a veces se refugian algunos criminales. Ni siquiera de las almas vagabundas que fluyen entre esas calles para encontrar un refugio o comida en la basura de la terminal de autobuses cercana. No me gusta ...