Entradas

Mostrando entradas de junio, 2016

Contrastes

Imagen
CONTRASTES Me cuesta encontrar el verdadero motivo por el que estoy aquí. No me lo creo, va en contra de mi propia lógica. ¿Qué dirían mis conocidos de verme aquí, envuelto en una situación controversial por voluntad propia? Me desconocerían. Lo peor es que no me puedo ir, porque no quiero. Me detiene un extraño sentimiento de compasión. Miro a mi alrededor. Recién amaneció, deben ser apenas más de las siete. Se alcanza a escuchar un poco del noticiario en una habitación contigua. Estoy en una habitación con paredes blancas sumamente despintadas. La luz del Sol no entra bien por las ventanas porque los cristales están pardos de tanto polvo. Las cortinas están rotas. El clóset está abierto y vacío. Estoy sentado en el borde de un colchón recargado en una pared. No tiene base, por lo que estoy a centímetros del suelo. Antes sólo me cubría una sábana, pero la quité porque me dio calor. Lo que más me intriga todavía es lo que hay a mi derecha. Es Juana, la mujer con la que d...

Cadencia

Imagen
CADENCIA Él vino aquí para que la soledad no lo asfixiara. Es un hombre de gesto indiferente, cuerpo delgado y con sus 21 años hechos un nudo en sus hombros. Su amiga Daniela le propuso que fueran aquella noche a ese club tan semejante a los de Ámsterdam, con luces de neón y música rítmica interminable que consumía las horas de la madrugada entre cuerpos danzantes o coquetos, expectantes frente a lo inesperado. De esas noches nadie salía con las manos vacías. Siempre había una historia que contar al día siguiente, una resaca que aliviar y una serie de marcas en la cama que recordar u olvidar. Quien no vivía algo, lo inventaba, así fuera un absurdo pleito con algún mesero. Las horas de las madrugadas simplemente existían, eran sus residentes quienes las hacían significar algo. Daniela le dijo a Edson que quería bailar y que hacía mucho que no se veían, por culpa de los caprichos de su vida amorosa. Él accedió sin tener ganas de moverse de su cama aquella tarde de sábado. ...

Días Decadentes

Imagen
DÍAS DECADENTES PILLZ La vida nos pone en los contextos equivocados. Siempre he creído eso. Junto con mis amigos sé que nos hartamos con facilidad y que somos sumisos corderos ante la tentación. Estamos inconformes con todo, hasta con nuestras piernas obstinadas que jamás se mueven en la dirección correcta. Somos un desastre, pero casi todo el tiempo lo tomamos con humor. La risa es un espejismo para no pensar que estamos cerca del vacío. Me habló Torres hace una hora. Quiere que lo acompañe a dar una vuelta, justo cuando ya está oscureciendo. Sé que no dirá mucho y que lo que me platique será desechable. No me pide compañía para que hablemos. Vamos por algo de producto. Es demasiado cobarde para ir solo y poco egoísta. Me compartirá al menos la mitad, eso es seguro. Son días un tanto tétricos. Pareciera que del cielo llovieran armas y bandidos. La pirotecnia de los tiroteos suele despertarnos por las noches. Las manchas de sangre quedan dispersas por el pavimento, ni ...

La Derrota

Imagen
LA DERROTA Qué frío siente él al saber que no le queda nada de ese momento. Sus piernas de vez en cuando lo obligan a moverse del árbol en que lleva recargado más de una hora. Quiere estrangularse con sus propias manos o colgarse de una rama cercana, pero en el fondo sabe que morirse sería un error. Porque morirse es demasiado caro y no quiere empobrecer a su familia, que vive en una ciudad lejana. Dicen que la vida es de arriesgar, de jugársela. Pobres de aquellos que lo piensan demasiado porque el tiempo se les escurre entre los dedos. Pero a aquellos, como él, que ponen todo lo que tienen en unos cuantos minutos, también las cosas se les pueden ir de las manos. Es la gloria suprema, efímera en su duración, o el dolor del olvido, de la pérdida. Los boxeadores sin dinero, como él, no fueron hechos para perder. El ring los escupe con sus cuerdas hacia un público apasionado o espontáneo que no va a atraparlos para otorgarles el consuelo de haberlo intentado. Cuando el com...

Confesiones Tardías

Imagen
CONFESIONES TARDÍAS Terrace Aún no llega el día en que me canse de verla. Sus quejas del clima o de las pocas horas de sueño que tuvo no me fastidian. Me sorprende que mis miradas de encanto hacia ella no le incomoden. Sé que se siente cómoda conmigo, sin que tengamos porque tocar el tema. Este ha sido un enamoramiento más gustoso que sufrido. Todo está en armonía. Resulta absurdo decirle lo que le demuestro cada día o plantearme suposiciones de lo que piensa de mí. Sé que me quiere en una manera que no entiende; lo noto por su mirada confusa cada vez que me despido o la forma en que a veces me busca entre las multitudes. Las muestras de cariño físico son innecesarias cuando nuestras presencias son suficientes. Tenemos una relación extraña de cariño vital porque le tememos a los formalismos. Pero aún más a los impulsos, aquellos que habrían de destruirnos si perdiéramos el control. Sabemos que hay cosas que no podemos dominar, que somos tan vulnerables y frágiles que pod...