Entradas

Mostrando entradas de enero, 2017

Extrañados

Imagen
EXTRAÑADOS ¿Si te llamara, vendrías? Aunque sea por nostalgia, para que inviertas tu tiempo libre en algo distinto a tus lecturas interminables, y que con ello calmes mis ansias de verte. Quizás no te diga nada, y tú calles como siempre por varios minutos antes de que tu mente pueda decir algo. Ven solo, con tu carga ligera, y tu cámara en mano como en los viejos tiempos. La última vez que te vi me contaste que tu vista se nublaba de vez en cuando, en esos momentos sólo veías mares nebulosos que lo cubrían todo. Andabas pálido, tus venas se transparentaban más de lo normal y tu flujo sanguíneo continuaba con más pereza que entusiasmo. Eras un hombre decadente, envuelto en tu misterio; yo, una mujer que le asustaba entenderte. Tu ausencia estos días y semanas está justificada. No supe nada de ti, aunque sabía que continuabas reacio con tus días y noches. Quise imaginar que pensabas en mí. Puedes culparme de muchas cosas, pero jamás de que no desperté algo en ti: fuese l...

Cuerdas

Imagen
CUERDAS Ayer me reencontré con ella. No la había tocado por meses, no me había acercado a ella ni pensado en volver a sentirla entre mis brazos, o recargada sobre mi pierna. A veces mis dedos extrañaban terminar marcados del contacto prolongado por horas en las tardes vacías donde no hacía otra cosa más que dedicarle tiempo. Quizás había perdido agilidad o la certeza de encontrar a oscuras los sitios correctos. Hubo un tiempo en que era lo único bueno de mi vida, aún si las cosas parecían ir lento o funcionando a cuentagotas. Ahí estaba, oscura, de contornos claros, curvas pronunciadas sin ser atrevidas. Sólo la cubría el polvo. Era mi guitarra acústica negra de cuerdas metálicas, la misma que había adquirido en un momento tempestuoso de la adolescencia para ahuyentar mis demonios o por lo menos hacerlos bellos. La elegí más por gusto estético, que por recomendación. No importaba si tenía grabado el nombre de un guitarrista mexicano de antaño de melodías somnolientas. El ins...

Cuxcatlán

Imagen
CUXCATLÁN Sabía que este podía convertirse en un viaje largo. Manejar entre esta niebla, con el cuerpo deshecho, cansado de permanecer sentado por tantas horas, no es conveniente. Quizás no nací para ser transportista, pero no me quedó de otra cuando los empleos se empezaron a agotar. Había que sobrevivir de algún modo, era difícil pensar que ya no íbamos tras nuestros sueños, sino por mantener nuestro propio estómago lleno. Es de madrugada de un miércoles, y la carretera luce poco transitada. En estos días en que es más barato volar en avión que conducir, sólo los transportistas usamos las carreteras. Vengo desde Chiapas, crucé por los riscos y voladeros de la Sierra Madre en Oaxaca y ahora voy hasta Querétaro a llevar esta carga de metales para las fábricas. Apenas alcanzo a mirar unos dos metros delante de mí, aún con los potentes faros de niebla. No había pasado por este lugar, pero me habían contado de sus curvas prolongadas y vistas alucinantes. Sé que a este lugar ...