Habitación Roja
HABITACIÓN ROJA Vi que apretabas tus labios cada que pasábamos por una curva, aunque llevamos un rato por un camino recto. Ignoras lo gris del cielo, así como las nubes que casi besan la tierra y nos envuelven poco a poco. Callo, y callas. La misma música se va a ninguna parte. Tomo con fuerza el volante, respiro y te miro de reojo. No creo que estés aquí, pero estás. Suspiramos al mismo tiempo. Tu risa está ausente pero mi ansiedad crece a cada momento. No sé dónde tengamos que parar. Quizás ni siquiera no nos persiguen, pero seguro que nos maldicen. Vamos malditos, pero juntos. No nos guía el miedo, sino la necesidad de escapar. Tal vez por unos días, o quizás por mucho más tiempo. Allá en la ciudad, en los edificios, estamos vetados. Nos escabullimos en el momento justo, como un espejismo. Pero nuestra ausencia responderá todas esas preguntas a las que no pudimos hacer frente. A ratos tus ojos se cierran y tu mandíbula se relaja. Tu cabello de cascada tropical oscura ...