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Mostrando entradas de septiembre, 2016

Balam

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BALAM Detesto ser interrumpida mientras leo. Ya había perdido la cuenta de las páginas y las horas que habían pasado. Mi madre me habló para que fuera a comprar unas cosas del desayuno de mañana, antes de que la tienda más cercana cerrara. Acepté de mala gana, tomé el dinero y las llaves. Salí imitando grandes pasos aunque soy pequeña. La luz de los focos incandescentes de la sala lastimó mis ojos, acostumbrados ya a mi lámpara blanca, a la oscuridad de estos días pardos. Son un par de cuadras hasta la tiendita, está por llover. Mientras camino pienso en Chejov, a quien leía, y en sus interminables fantasías con sabor a vodka. Me gusta pensar que vivo al paralelo en esos tiempos, que mis pasos se hunden en la nieve y que el frío reduce mi tamaño hasta parecer un gran abrigo con un par de ojos verdes reluciendo. Leía para no pensar en mí. A nadie podría interesarle mi historia. A medio camino, como siempre, está la casa abandonada. Nadie recuerda cuándo fue la última vez ...

Apagón

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APAGÓN Lights Off Enrique no tiene idea de lo que va a provocar, pero le parece divertido lo que hace. Apenas tiene doce años, igual que Vicente y Felipe. Subieron las faldas del monte Coronado, desde la pequeña Ciudad Guadalupe, para llegar a la central eléctrica que alimenta a ese lugar y a otras urbes más distantes. Salieron de sus casas a las cinco de la tarde para llegar apenas anocheciera ahí. Llegarían poco después de que los trabajadores electricistas se fueran a sus casas. La travesura sería en grande. Vicente les había dicho a los dos que producir un corto eléctrico, tal y como le había contado el abuelo-en plena senectud delirante-, los haría ver un mar de colores. La manera más sencilla era lanzar globos de agua a alguna de las plantas generadoras, debido a que no eran capaces de desviar los tubos de agua hacia esas moles de acero. Felipe tenía un padre electricista que le había enseñado como sacar agua de los tubos que atravesaban central, aquella ocasión con ...

Xicoténcatl

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XICOTÉNCATL El olor a pólvora es espantoso, penetrante y desesperante…es la marca de la primera línea de fuego que dejaron las tropas estadounidenses hace escasos minutos. Luego de las nubes de humo surgieron unos pequeños fuegos en las matas crecidas de pasto del cerro de Chapultepec. Los soldados mexicanos permanecieron en su sitio con cautela, tratando de ocultar su miedo y el impulso de salir corriendo. El coronel Felipe Santiago Xicoténcatl permanece impasible, aprieta con fuerza la empuñadura de su sable, grita órdenes para conservar la posición. El país con trabajos conserva el nombre entre tantas guerras internas e intentos casi suicidas por el poder. Muchos de los militares luchan envalentonados a ratos, sin saber bien por qué y con una actitud huidiza frente a la derrota, donde hasta el general presidente decide ejecutar retiradas en los momentos menos óptimos o de no enviar refuerzos a tiempo por viejos rencores. Xicoténcatl nació en el pequeño territorio de T...

El Final de las Horas

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EL FINAL DE LAS HORAS Mis días son de risas fingidas y lágrimas reprimidas. Mentir es fácil, es un mal hábito para aparentar fortaleza; todos me creen por indiferencia. Es de madrugada, no sé la hora e importa poco saberla. Pienso todas estas estupideces porque la oscuridad me asusta. Así mantengo mi mente ocupada en otra cosa, en maldecir lo que salga de mis pensamientos, en sentirme desafortunado sin motivos reales. Recuerdo mucho aquello de que las grandes ciudades nunca duermen. Pero este lugar, donde hormiguean a diario millones de personas, parece inerte. No hay transporte público alguno. Cuando vivía en Estocolmo, había buses a todas horas, aunque sólo transportaran unos pocos jóvenes en estado inconveniente. Haber vivido por uno año entre tanto güero apacible no me hizo rico ni más sabio. Me produjo una extraña añoranza por mi lugar de origen, como si deseara volver a respirar y odiar esta ciudad. Pero la urbe vive y crece demasiado rápido. Desde hace unos minutos...