Entradas

Mostrando entradas de marzo, 2016

Treguas

Imagen
TREGUAS Todo pierde importancia cuando siento las manos vacías. Es una contradicción en un sitio tan abundante. Estoy sentado en la orilla de una vieja fuente, aún faltan unos minutos para que acabe de anochecer. Siento el viento que golpea mi espalda en repetidas ocasiones y las gotas de agua se quedan impregnadas en mi camisa. La luz disminuye a cada instante. Un poco de arenisca de piedra se queda impregnada con fuerza en mis dedos. Aún en el paraíso nadie sonríe todo el tiempo. Siempre hay algo que acorta las sonrisas, que vuelve al olvido un elemento tan independiente como tajante que se lleva recuerdos sin preguntar y que convierte la incertidumbre en ansiedad generalizada. Todo aquél que pregunta por lo que pasa se lleva la misma respuesta: nada. Yo sabía que la soledad era probable al llegar a esta pequeña ciudad, aún si venía con mi familia. Había que dejar muchas cosas atrás, a pesar de saber que no me quedaría por un tiempo muy largo. Jamás pensé en empezar de...

Pintar Con Fuego

Imagen
PINTAR CON FUEGO Yo sé que Berenice desconoce el insomnio. O si ha pasado por él, ha sido por las razones equivocadas. Estoy aquí a media madrugada, no quiero ver el reloj porque me asusta saber cuántas horas de sueño perdí ya. No soy capaz de aminorar mi pulso. Tengo mucho calor, ya he lanzado al suelo todas las sábanas y cobijas. Apenas siento un poco de aire frío sobre mi cuerpo. No es normal. Sé que mi ventana estará cubierta de hielo cuando amanezca. Es ella la que me tiene en vilo. No es producto de una ruptura, de un malentendido, tampoco de un fallido amor platónico que jamás se consuma. Es sólo el deseo de tenerla aquí. Las razones ya no funcionan. Algunos sufren por personas que verán al día siguiente. Yo ni siquiera sé si podré. No soy capaz de recordar su dirección. Su número se perdió cuando la memoria de mi celular se formateó. Podría salir a buscarla ahora mismo, así como en las películas. Pero quizás mi ceguera nocturna me haga confundirla o chocar contra...

Una Máscara Dorada

Imagen
UNA MÁSCARA DORADA ¿Vendrás ya? Espero que sí. Estoy impaciente, no hice tantos arreglos para sumirme en la ansiedad de tu inusual demora. Deseo ver ya tu cara de sorpresa, de total desconcierto, para luego verte sonreír, así como nunca te he visto. Quiero que me mires, que me interrogues, que busques la razón de mi locura. Estaré para decírtelo. Puede que al fin estés orgulloso de tu propia hermana. Te he visto muy decepcionado de mí en los últimos días. En los otros te he visto indiferente. En tu concepción tan perfeccionista del mundo no caben mis ojos de sueño, mi vagancia natural, mis descuidos involuntarios, la indecisión y la inconsistencia en mis planes fantásticos. No ves en mí la brillantez que observas en tu rostro por las mañanas cuando te miras al espejo. Por eso, querido hermano, decidí no mostrarte mi rostro hoy. Quise sorprenderte con algo distinto, hacerte voltear. Asumí el reto de despertar la curiosidad en ti, el hombre que cree predecirlo todo. Primer...

Forasteras

Imagen
FORASTERAS Strangers Van a dar las siete de la noche. Carlos se mantiene intranquilo en la azotea de su casa, ha terminado de regar las plantas y de barrer. Mira el reloj con impaciencia, a sabiendas de que en menos de veinte minutos tiene que irse para ver a sus amigos e ir a aquella fiesta. El único motivo que no lo deja irse es su madre. No puede limitarse a dejarle una nota de despedida: se pondría paranoica. Ella ha pedido que la espere. Es una noche un poco fría y recién acaba de caer el sol. Hay un inusual tráfico en la avenida cercana. El sonido de los automóviles atorados en el tráfico y los sonidos desesperados del claxon molestan el oído. La oscuridad apareció demasiado pronto, las luces no parecen lo suficientemente brillantes. Carlos contempla su reflejo difuso en la ventana mientras intenta peinarse, hasta que este se pierde. No hay luna y pocas estrellas resplandecen. Parece un sábado perfecto para una fiesta, sobre todo después de pasar dos meses castig...

Esmeralda

Imagen
ESMERALDA Sé que no tienes idea de que existe el limbo. Tu rostro luce demasiado joven y despreocupado para haberlo vivido antes. No es un sitio de redención o renovación espiritual por los pecados u omisiones cometidos en la vida. Es un espacio de la vida en donde la coherencia se desvanece, el aire escasea o está enrarecido, nada parece ocurrir alrededor más que la sensación extraña de dolor incoloro y la tristeza pareciera jugar con arrojarte a un precipicio. No te lo deseo. Tampoco la desesperación. Estoy aquí sentado en una parada de microbús en plena madrugada. Nadie transita ya por estas calles. Sólo algunas sombras pasan a ratos con prisa o indiferencia para difuminarse entre los camellones. Algunos preguntan cosas con voces curiosas e ininteligibles, producto de algún sitio lejano. Al final todos se van. Sigo estando solo, ajeno al frío que me recorre la columna vertebral. Sé que no tuvo caso enviarte ese mensaje absurdo, motivado por la culpa y por un profundo ...