Treguas
TREGUAS Todo pierde importancia cuando siento las manos vacías. Es una contradicción en un sitio tan abundante. Estoy sentado en la orilla de una vieja fuente, aún faltan unos minutos para que acabe de anochecer. Siento el viento que golpea mi espalda en repetidas ocasiones y las gotas de agua se quedan impregnadas en mi camisa. La luz disminuye a cada instante. Un poco de arenisca de piedra se queda impregnada con fuerza en mis dedos. Aún en el paraíso nadie sonríe todo el tiempo. Siempre hay algo que acorta las sonrisas, que vuelve al olvido un elemento tan independiente como tajante que se lleva recuerdos sin preguntar y que convierte la incertidumbre en ansiedad generalizada. Todo aquél que pregunta por lo que pasa se lleva la misma respuesta: nada. Yo sabía que la soledad era probable al llegar a esta pequeña ciudad, aún si venía con mi familia. Había que dejar muchas cosas atrás, a pesar de saber que no me quedaría por un tiempo muy largo. Jamás pensé en empezar de...