Laberinto
Ya se perdió. Voltea para un lado y para otro. No tiene la menor idea de donde se encuentra. Sólo ve paredes viejas a su alrededor y un sinfín de escaleras que ascienden hasta el cielo y se pierden más allá de la vista. Da un paso y siente que se equivoca. Intenta corregirlo y se vuelve a equivocar. Ha perdido a su madre mientras escapaba lleno de curiosidad detrás de un ave rara que voló caprichosamente entre los pasillos que conectaban varios edificios habitacionales. Cuando quiso volver, ya era imposible. Trató de gritar y sólo el eco le respondió. Luis empezó a caer en desesperación. Sus pasos errantes finalmente lo llevaron a un sitio. Un patio de adoquines, cubierto de pasto seco y un profundo olor a olvido. Miró hacia los edificios, enormes y viejos, que bordeaban el lugar. Había un montón de ventanas, más de las que podía contar. A nadie de los que vivía ahí le preocuparía un niño de diez años dando vueltas ahí. Luis salió del patio y comenzó a vagar por un pasill...