Contrapunto
CONTRAPUNTO Miranda Darío piensa demasiado en dar la explicación correcta o más próxima a la verdad a la pregunta que le acaban de hacer, pero divaga. Imagina algunas posibilidades, todas ridículas. Observa al horizonte cercano, el gigantesco palacio blanco que se encuentra al otro extremo del parque central de la ciudad, aquel que ha visitado tantas veces en distintos momentos, solo o acompañado. La gente camina con ritmo presuroso, los vendedores buscan clientes potenciales entre las parejitas ahí sentadas, al bullicio de las voces le acompaña el de las fuentes que emergen del suelo. Siempre ha sido complicado para él explicar cómo conoció a Miranda; quizás porque es tan inusual y circunstancial que parece difícil de creer. Incluso su escepticismo acerca de la existencia del destino disminuyó con el tiempo. No recuerda la fecha exacta pero habían pasado al menos cuatro años. Él, por curiosidad, había perseguido un gato pardo entre los callejones de una colonia desconocid...