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Mostrando entradas de diciembre, 2016

Contrapunto

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CONTRAPUNTO Miranda Darío piensa demasiado en dar la explicación correcta o más próxima a la verdad a la pregunta que le acaban de hacer, pero divaga. Imagina algunas posibilidades, todas ridículas. Observa al horizonte cercano, el gigantesco palacio blanco que se encuentra al otro extremo del parque central de la ciudad, aquel que ha visitado tantas veces en distintos momentos, solo o acompañado. La gente camina con ritmo presuroso, los vendedores buscan clientes potenciales entre las parejitas ahí sentadas, al bullicio de las voces le acompaña el de las fuentes que emergen del suelo. Siempre ha sido complicado para él explicar cómo conoció a Miranda; quizás porque es tan inusual y circunstancial que parece difícil de creer. Incluso su escepticismo acerca de la existencia del destino disminuyó con el tiempo. No recuerda la fecha exacta pero habían pasado al menos cuatro años. Él, por curiosidad, había perseguido un gato pardo entre los callejones de una colonia desconocid...

Ilusiones del Vacío

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ILUSIONES DEL VACÍO Hoy culmina el invierno y ya ha pasado un año. Te escribo desde una banca de piedra, en un parque, iluminado escasamente por una luminaria que tintinea a ratos. Es verdad que no tuve el coraje de decir todo esto frente a ti, pero aun así sentí la necesidad de expresarlo de algún modo. No te evité por cobardía, simplemente fue porque no deseaba verte. No necesito dolor innecesario en estos días, tampoco tus palabras o gestos confusos. Fuimos una historia inventada, una ilusión que nunca fue. Te escribí cientos de veces antes en muchos meses, ¿recuerdas? A veces fingías que no era para ti y disimulabas adivinar. Escuchaba tus palabras, la verdad estaba en nuestros ojos. Nos separábamos por cortos intervalos para después volvernos a encontrar. Nos queríamos sin decirlo. ¿O yo sólo imaginaba que me querías, que teníamos un amor inconfesado? Todavía tengo mis dudas. Nada era suficiente. Temía estropear todo contigo por creerte demasiado perfecta, a veces i...

Cangrejos

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CANGREJOS Anoche soñé que era un cangrejo. Lo supe cuando alcé mis tenazas relucientes y me contemplé en un pequeño charco marino sobre la arena de una pequeña playa. Después pude contemplar una vista desde arriba, como si un ave me compartiera su vista. La parte superior de mi coraza era blanca, pero los costados de colores naranja y azul intensos. Caminaba de lado o hacia atrás con gran facilidad. Las olas alcanzaban a mojar mis patas mientras me dirigía a unas rocas cercanas. La playa frente a mí lucía inmensa y mi destino se veía distante. El sonido del océano era estruendoso pero tan vital como el aire. En lugar de mis pensamientos humanos habituales y confusos, por mi mente sólo transcurrían escenas mínimas, ideas claras, la sensación del hambre y el instinto de donde saciarla. Olvidé mi nombre por instantes, porque eso dejó de importar. A lo lejos veía a otros de mi especie, con un andar más acelerado que el mío. Me miraban con indiferencia. Cuando me acerqué a la...

Daimón

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DAIMÓN Dicen que la paz llega cuando uno es capaz de escucharse a sí mismo sin sentir temor o ganas de censurar los pensamientos propios. Al fin me ha ocurrido a mí, después de esos meses y años de incertidumbres, de ansiedad permanente y apatía generalizada frente a una vida que no entendía. Todo eso terminó. A mis pocos o muchos 18 años, me siento pleno. Estoy sentado en el metro, sin compañero a mi lado, pensando en qué haré al llegar a casa. Tengo sueño, pero creo poder resistirlo. Leí alguna vez que Sócrates tenía un demonio personal con quien dialogaba y le servía de inspiración en ocasiones, en momentos de soledad. Era un compañero intangible que iba y venía a capricho propio o del filósofo mismo. Al pensar en él, lo imagino como un hombrecillo diminuto, transparente, de rostro escéptico y voz aguda que camina por todas partes sin rumbo fijo mientras pronuncia discursos que parecen interminables. No sé por qué lo recuerdo, mi mente suele divagar. Después de unos m...