Fénix
FÉNIX ¿Qué me creo yo?, ¿qué es la grandeza para mí? Sólo el ocaso y el honor que no se me ha muerto. Desertaron, se fueron, no resistieron. Dios los perdonará sólo porque tuvieron el valor de verme la cara antes de irse, a una mejor vida. No entienden un carajo del sacrificio, de la patria. Yo no creo en el indulto, ni en el perdón de los enemigos. O conseguimos la libertad o somos nada. Yo no me hago más pequeño. Sólo me tengo a mí bajo mi mando. No sé si volveré. Pero mis huesos puros abonarán estas tierras húmedas. Recuerdo, me acuerdo. La mañana del 25 de noviembre, 1812. “Coronel Miguel Fernández Félix, usted encabezará el ataque a la guarnición de El Juego de Pelota”. Las ordenes venían del generalísimo José María Morelos-quien caminaba de un lado a otro como endemoniado, cerrando los ojos a ratos y mirando el horizonte, calculando con la mente-, comunicadas por el coronel Mier y Terán. Las asumí con gesto serio. Miré a mis hombres. Allá, enfrente de nosotros, estaba l...