Dafne Montufar (Parte 2)
El jinete bajó de su montura, Dafne aún no alcanzaba a mirarle el rostro. Se dirigió a la entrada de la hacienda y dejó los paquetes que llevaba a un capataz que se acercó a recibirlo. Dafne no percibió ni siquiera las vibraciones de su voz, pese a tener toda su atención centrada en él. Tan rápido como llegó, el jinete se fue y se perdió con facilidad entre los árboles y la oscuridad que comenzaba a hacerse presente. Dafne no pudo poner su atención en otra cosa que no fuera esa visión y no tenía la menor idea de porqué. Se preguntaba a si misma si todo era producto del cúmulo de emociones que sentía. Trató de pintar en un lienzo, pero sólo consiguió esbozar garabatos que denotaban su desordenado estado interior. Llegó la hora de la cena, fue al comedor principal con su padre, donde disfrutaron una pequeña comida, abundante en carne y frutas frescas recién cosechadas. El silencio era abrumador, porque hasta el sonido de los cubiertos se perdía. Las velas tintineaban. Egidio no ...