Arena de Oro
ARENA DE ORO Nadie sabía qué inspiró al oficial Rodrigo Sotomayor a dar un paseo nocturno, cuando con trabajos habían conseguido encender una fogata con restos de madera de cactácea seca. Era cierto que en el desierto solía ser más factible caminar por la noche, pero las estrellas no ayudaban a alumbrar mucho y los trajes del siglo XVII todavía eran incómodos para recorrer esas grandes distancias. Pero las órdenes eran incuestionables, así que la pequeña comitiva de seis hombres armados se movió en dirección al norte. La promesa era volver a la fogata en un par de horas. Fueron los caprichos del gobernador de la intendencia de Durango los que llevaron a Sotomayor y a sus hombres realizar esa expedición al vecino desierto de Chihuahua. Él pretextaba que los reportes del siglo pasado de los viajes al desierto para descubrir las ciudades de oro-que habían fracasado sin resultado alguno-, habían sido falsificados para que el naciente gobierno virreinal tuviera recursos para soste...