Ethan Calva: Idealistic Explosions Hasta Hoy


ETHAN CALVA: IDEALISTIC EXPLOSIONS HASTA HOY

Han pasado cinco años y aún me cuesta pensar en el cúmulo de cosas que han ocurrido. 145 historias de corto, mediano y largo alcance. Perdonen por no saludar, quizás no soy tan bueno para los inicios. Mi nombre es Ethan Calva y con el pasar del tiempo me he acostumbrado a que lo pronuncien de decenas de formas distintas, como si del canto del cenzontle se tratara. Siempre inconforme e inquieto con mi circunstancia encontré el seudónimo de Īsan Rokr.

“Īsan” es la transcripción fonética de mi nombre en japonés: mero gusto estético, versión alterna que nadie había pensado y en la que encontré una identificación profunda. “Rokr” sin venir de los teléfonos Motorola de antaño, sino como un término para englobar mi forma de pensar; que antes creía sólida como la piedra y nueva como una canción sin título.

Hoy, mi forma de pensar no tiene un estado definido: se transforma, se mueve con el tiempo y las circunstancias. Mi estilo literario sigue en construcción. Soy fiel a mis principios. Pero ya no es una ideología: es identidad que se regenera a través de los días y los años. Por lo tanto, Īsan Rokr es mi pasado atravesando silenciosamente el presente, y también las conexiones que trascienden fechas y construyen una de las pocas cosas que quedan al final de la vida: la historia.

Mi nombre es una marca distintiva, y nada más. Cuando empecé Idealistic Explosions tenía 17 y ahora tengo 22 años. Ya no soy un adolescente escapando de la turbulencia con letras incipientes y emotivas… ¿o sí? Hay más en juego que antes. En los años venideros terminé la carrera técnica de Turismo y salté a Ciencias de la Comunicación con el firme propósito de conjugar la tríada de periodista, escritor y fotógrafo. Lo primero se difuminó un poco. Lo cambio ya por comunicólogo: con toda la complejidad del fenómeno de la comunicación en cada parte de mi vida.

En verdad sigo amando la música y sufro de ansiedad cuando paso mucho tiempo sin escucharla (al igual que con la cafeína). Nací quizás sin talento de compositor o intérprete, pero hago un esfuerzo con mis oídos y cada vez tengo más vicios de coleccionista de discos y conciertos. Sin música no escribiría, ni existiría este espacio. Algunos escritores tienen su inspiración prima en otras artes: la mía es esta. Con los años he construido un soundtrack de música que ha inspirado estas historias: muchas de esas canciones no tienen siquiera letra.

El resto de la vida me perseguirá el hecho de que la gente a mí alrededor me perciba como alguien serio y callado. Para uno de los países más parlanchines del mundo, como México, esa observación es inevitable. Más que ser hombre de pocas palabras, me asumo como introvertido: y no puedo fallarle a mi naturaleza. Mi mente jamás descansa, ni al dormir. Soy observador obsesivo y distraído sin remedio. Las contradicciones flotan en mi existencia, como en la de cualquier ser humano.

Me importa cada vez menos el desprecio público de mis ideas. No me debo a los otros. Mis letras no son complacientes, mi personalidad tampoco. Creo en el honor personal, en saber escuchar para entender al mundo y en la creatividad. No creo en las costumbres por sí mismas, ni alabo ciegamente ideas o personas; tampoco soy alguien de ideologías. Hasta hoy, sigo defendiendo la libertad y la autodeterminación de personas, pueblos, países y mundos; existan o no. Soy un terrible crítico, pero un todavía peor autocrítico.

Sé que el día en que se me acaben los sueños estaré muerto en vida. Los pensamientos también se ejercitan, como el cuerpo. Aún me defino como soñador, pero en estos años (influencia de estudiar ciencias sociales y de vivir en este país), he encontrado las confusas lagunas de la realidad socialmente construida, pero también de los deslices de ficción cotidiana que siempre están ahí. Si me lo preguntan, diría: No conozco la verdadera realidad, ustedes tampoco. Soy muchas cosas reales, pero también otras que jamás existieron.

Soy yo y mi ficción. Quizás algunos de mis primeros recuerdos no ocurrieron realmente. Desde muy niño he imaginado historias simples, y con los años me he aventurado en las complejas. No podría describir mi mundo, porque la línea entre él y la de la vida fuera de mí a veces se difumina. Mi mente es un laboratorio de tramas, personajes y circunstancias. Si soy el dios de mis creaciones, sé que muchos de ellas me querrían y otras tantas me odiarían. Ellos se preguntarían “¿por qué?”, como todos nosotros en nuestras vidas. Y quizás yo no tendría las respuestas que esperan.

Siempre he dicho que Idealistic Explosions es el principio. Volvamos un poco en el tiempo. Este espacio fue pensado después de una renovación personal, a la mitad de la oculta turbulencia de mi adolescencia. La mejor forma de desintoxicarme de mí era escribiendo. Algunas heridas no tendrían cura, pero otras sí. Las emociones y percepciones son materia prima literaria. Pensé en tener un espacio personal para mis creaciones.

El antecedente inmediato es mi blog anterior, El Blog de Ethan, un espacio con una multitud de temas que iban desde lo paranormal hasta la crítica política y el anarquismo, con un público frecuente. Eran mis intereses de la pubertad. Terminó a los 16 años como un lamentable diario personal de varios de mis primeros fracasos amorosos. Pero en la última entrada ya estaba el germen del nuevo proyecto: “Sueño de Letras”. Este cuento basado en un sueño fue la puerta simbólica a una decisión personal de la que me siento orgulloso: escribir hasta que me muera, sin importar lo que ocurra en el tiempo.

Idealistic Explosions, basa su nombre en referencias musicales. “Idealistic” es una canción de Digitalism; “Explosions” es por la emocional banda Explosions In The Sky. El concepto en 2013 era claro: me asumía como un idealista sin remedio, y por lo tanto mis historias lo serían. La ficción sería absoluta, soñadora, desconectada de la realidad y más próxima a la fantasía o a lo intangible. Hasta ahí todo bien. Que no me vengan los puristas de la lengua con que por qué elegí un nombre anglosajón para un espacio literario en español. No creo en alimentar las barreras lingüísticas (ni de ningún tipo, sépanlo).

El año pasado, después de más de 100 historias y de haberme burlado de mis propias limitaciones ideológicas anteriores, me di cuenta de que el concepto estaba superado y deshecho por historias ferozmente crudas basadas en cosas reales. Pensé en cambiarle el nombre. La decisión final fue no. Hoy Idealistic Explosions refleja un nuevo concepto conectado con el viejo: la construcción de la ficción a partir de la experiencia real y los sueños. Eso incluye abarcar múltiples géneros, formas narrativas, técnicas literarias e influencias. No pienso encasillarme.

Idealistic Explosions es más de aquella chispa con la que fue creado. Ha sido por cinco años mi espacio literario: dimensión donde nadie me dice qué hacer y de la que soy creador. En todos estos años he pedido respeto a mi labor, así como la de cualquiera que se dedique con pasión a algo. Esto no es un hobby, es una forma de vida. Y el valor de la creación artística o literaria no se mide en función del dinero que genere. Eso no hace valioso a nadie.

Estoy feliz de haber llegado hasta aquí, y de no ponerle punto final a pesar de múltiples obstáculos. Soy dueño de mis palabras y creo en que otro mundo es posible, hacia el cual podemos caminar juntos. Confío en mi inteligencia y curiosidad, labradas con el paso del tiempo; en conversaciones, lecturas, imágenes y sobre todo en las experiencias sensoriales que me dan todo.

A mis 22 años, a punto de terminar la carrera en Ciencias de la Comunicación, aún tengo la sensación de que apenas es el comienzo. Seguiré escribiendo, sí. Continuaré siendo un fotógrafo entregado, también. Y no me iré de este mundo sin haber viajado más de lo que pueda imaginar. Escucharé miles de nuevas canciones y géneros. Nacerán cuentos, crónicas, poemas, novelas y compilaciones. No puedo decir cómo o cuándo. Seré dueño de mi ficción, pero no de la totalidad del camino.

Idealistic Explosions seguirá. Vendrá una nueva compilación con las historias de estos cinco años, una página en Facebook y nuevos contenidos. A veces seré próximo, en otras distante. Nacerán los primeros libros como tal: ya hay dos en mente, uno de los cuales tiene el concepto “This Never Happened”. Les agradezco sinceramente por haber leído hasta aquí, por leer mis otras historias y por no dejar de inspirarme.


Aquí sigue la aventura. Como creador, también los invito a crear en lo que sea que hagan. Estoy abierto a cualquier comentario o crítica, a dialogar de los temas que toco en este espacio literario, así como apoyar en lo que pueda sus intenciones y deseos de escribir sus propias historias. Las letras unen y reinventan. Que no pare la ficción: nuestra, tuya, de ellos, mía.



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