¿Por qué ese desprecio?

Una de las cosas que más observo a menudo en los sitios a donde voy, es el repudio de las personas a las parejas adolescentes o en general, jóvenes. En cuanto ambos se miran con cariño, se dicen algo o entran en un estado en el que solo existen ellos, las personas a su alrededor lanzan un gesto de desprecio, una mueca o un pensamiento del que escapa la esencia negativa entre el aire. En cambio, se les ve sonrientes con algo de sangre o humillación. Es ridículo.

Si alguien le pregunta a otra persona en estos momentos, que es lo que necesita para vivir, lo más seguro es que responda un término: dinero. Si le preguntan a un trabajador de cualquier área, que desearía, lo más seguro es que piense o mencione algo relacionado a dejar de trabajar y obtener dinero fácil. Dinero, dinero, dinero...¿Enserio es lo más importante? Mi respuesta es no. La gente se ha olvidado de lo realmente importante. Las condiciones de vida, lo que transmiten los medios de comunicación y otros factores han infundado a fuerza de repetición la idea de que el dinero es sinónimo de prosperidad y más allá de demostrar que esto es falso, la gente adapta su propia vida para tratar de hacer valida esta idea. La codicia corrompe, lo que aquí en México se le llama "tranza". Y se vuelven ladrones indignos y descarados, que presumen sus estafas frente a las risas y aprobación de otros, ah y algunos se dicen muy religiosos. Esto sigue siendo ridículo.

Y volviendo al tema de la pareja adolescente, la gente desprecia el hecho de ver el amor en otros. Lo envidian y lo tachan de impropio. ¿Están entonces amargadas esas personas? ¿Ya olvidaron su juventud? Muchas personas critican la libertad que se ha ido abriendo paso en los asuntos del amor, los amantes ya no se ocultan para darse un beso. Algunos aún dicen que se trata de "faltas a la moral". ¿A la moral? La moral que ellos mismos rompen y arrastran por el suelo cada día. El amor es una cuestión de libertad y de alegría en el mundo, no algo para censurar u ocultar. La esencia del mundo, la cosa más importante y de la que se ignora su lugar, la sensación inigualable de las almas que aún no se han perdido, éso es pues, el amor. Más allá de corazones comerciales, chocolates y flores injustamente arrancadas.

No pido entonces que cuando dos personas se besan o se miran con cariño, todas las personas a su alrededor las vean embelesadas. Simplemente que sientan un poco de alegría, de que los buenos sentimientos persistan, que sea un impulso a que busquen amor en sus vidas si les hace falta, a que vivan en paz. Como leí alguna vez en un letrero de un parque de San Ángel "Lo mejor de la vida es gratis"

En mi caso particular, cuando veo este tipo de situaciones, me da un poco alegría y a la vez un pequeño sentimiento de melancolía, porque extraño a esa chica que alegra mis tardes con esas conversaciones, aunque no podamos vernos. Pero ya será en otra ocasión cuando hablé de ella y nuestra historia.

Otra falsa creencia de muchas personas es que el amor adolescente se limita a las "hormonas locas". No necesariamente es así. Si bien existen sensaciones y deseos a veces momentáneos, también existen intensos sentimientos que consiguen poner de cabeza a un adolescente. El enamoramiento se ve en la mirada, en las risas salidas de lo profundo del ser y sin razón, en los momentos espontáneos, en los gestos, en muchas cosas. En general es algo bello. Se dice que existe una barrera entre los denominados asuntos del corazón y del cerebro, pero a veces ambos se conectan. ¿Amar razonando? Sí, si es posible. Pese a que muchos lo nieguen, cada cual elige de quien enamorarse, sea esa persona o un patán o alguien de buenos sentimientos. El amor no es maldito, ni desgraciado, ni cruel, ni traicionero; las personas pueden llegar a serlo, esa es la verdad.

¿Por qué entonces ese desprecio? Dejen de lado la envidia, los conflictos y la amargura, sonrían entonces, por lo bueno que queda del mundo, de lo que estamos hechos.


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