Soberana

SOBERANA
Queen 
Me escuchó murmurar: “Yo soy más bonita que ellas”, refiriéndome a unas amigas mías con las que estábamos. Él sólo rio, amenazó en broma con acusarme, porque ellas no me habían oído. Me sentí avergonzada por lo que había dicho, pero no arrepentida. Poco después me dijo que después de todo yo tenía razón: yo sí era la más linda de todas, aún si yo a ellas les decía lo contrario para hacerlas sentir bien, como un gesto de amabilidad.

Me había preparado para este pequeño viaje con ansias. Había sido cuidadosa de elegir mi ropa, la que fuera más sexy, pero que tampoco me hiciera ver como una puta. Quería ser recordada, dejar mi imagen como un fragmento en la mente de los otros. Tenía que hacerlo. En las apariencias tenía que demostrar lo que realmente era, no ser sólo una chica más, ordinaria, como cualquier otra. Yo era una reina. Lo sabía, me lo repetía en la mente. No había necesidad de usar corona si los otros la ponían en mí.

Pero yo también soy encantadora, lista, perspicaz, divertida, intuitiva, sonriente. Soy simpática, provoco risas agradables constantemente y miradas de encanto. Mi estatura pequeña provoca ternura, pero también deseo; mi cabello que cae como hileras de agua hasta el hombro, mis labios rojos que contrastan con mi piel blanca y ciertos rasgos que algunos acusan como asiáticos. No necesito ser voluptuosa, mi pequeña cintura pone las manos sudorosas y despierta envidia. Mi piel no es tocada por necesidad, sino por deseo.

Pero yo no soy una mujer fatal, ni me acuesto con todos o sólo los dejo en estado de excitación interrumpida. Tengo principios, yo sólo debo querer a un hombre y él a mí. Sí, me dan celos por cualquier cosa. Pero está bien, es lo justo. Él es mío, únicamente mío y ninguna zorra habrá de quitármelo. Tampoco que las mire, o las desee en silencio, porque siempre me doy cuenta. Lo mío no es compartir y las ligerezas de la modernidad no me van. Sin embargo, ese hombre al que quería me dejó. Por maldito, por idiota y engreído. Me ha dejado sola.

Y ahora este chico, el que a duras penas me hablaba hasta hace unos días, me dice que siempre sí estoy bonita. Dudo de sus palabras. Antes de eso me miraba con curiosidad, pero continuaba con una grandiosa indiferencia, un misterio inherente y amabilidad en su contacto conmigo. Me gustaba imaginar que me deseaba en secreto, que esperaba estos días para declararme su amor y que al final haría hasta lo imposible por estar conmigo. Pero no fue así.

Me hace dudar de mis sentimientos, de mi control. Me gusta la forma en que pronuncia mi nombre, esa manera en que su voz discreta dice “Aleida”, sus modos desentendidos para tomar fotografías cuidando los detalles en escasos minutos, los misterios que ocultan la letra esa espantosa, su cuerpo escuálido y los vellos que inundan su pecho. Toco su cuerpo con miedo. Siento su contacto discreto. Podría significar nada. Pero yo sé que me desea, que sólo espera el momento, que me dará todas las explicaciones posibles hasta que se quede mudo.

Vi su mirada cuando tenía mi traje de baño rojo. Fue de una lujuria prudente, circunspecta. Sé que si hubiésemos estado a solas la realidad habría sido diferente: entonces hubiera buscado cubrirme con sus brazos frente a mi resistencia que terminaría por desvanecerse y mantendría mi poder sobre él cuando estuviera consumido por mis caricias. Pero estábamos con más personas. Y los otros hombres también me miraban con deseo, reían entre ellos, sus pupilas se dirigían en vertical y diagonal a mi cuerpo. Les sonreía, coqueta. Buscaba seducirlos con un gesto. Si se acercaban, sólo los rechazaría.

A veces me da la gana rechazar a todos, sólo por orgullo. Pero no me iré sola vacía de este viaje. Vi sus celos cuando los otros me veían, sé que quería llevarme a otra parte y que aprovecharía cualquier rato para estar a solas. Después de todo, a él sí lo aceptaría. Pero sólo si él me lo pide. Quiero verlo doblegado, sentirme irresistible, porque eso me hace reina. Nadie me dice que no: aún si traiciona su conciencia. Yo puedo más en ellos que otra cosa y mis experiencias rebasarán las de las otras.

Al fin estamos en la noche, en un club, junto con los amigos con los que venimos al viaje. Se ve discreto, no brilla y se mueve casi invisible entre la pista de baile. Busco su mirada: está bebiendo tequila. En ese momento, voltea a verme sin bajar el caballito. Después desvía la mirada, lo deja en la mesa. Me dice cualquier cosa, luego se va.

Cuando regresa, le confieso que otro sujeto ha estado coqueteándome los últimos minutos. Él parece molestarse, es alguien insignificante que vino con uno de nuestros amigos. Me dice que me cuidará, que permanezca con él. Me siento protegida mientras lo mira con desprecio, luego me invita de su bebida y me sabe dulce, aunque en realidad es mezcal amargo. Bailamos un rato. Él lo hace sin mucha brillantez, pero mantiene sus manos en mi cuerpo, ya sea en mi espalda o en mi cintura. Sé que le gusta mi vestido oscuro, sensual, abierto de atrás. Aún antes de que me lo pusiera, ya me había dicho que me veía linda.

Me sostengo en su hombro. Se siente bien. Él sonríe. Platicamos como podemos, y después vamos con nuestros amigos un rato más. Es la mejor noche de todo el viaje y, además, la última. Le gusto, aunque sea un poco. Lo haré salir de su reticencia. Con que ponga mi gesto triste me abraza, me consuela, me dice cualquier cosa para hacerme sentir mejor. Me quiere, le importo. Falta un poco más para haberlo logrado.

Nos separamos de ellos un momento para volver a nuestra habitación. Le pido que me acompañe, pretextando que me cambiaré los tacones. Él accede. Las cabañas están al lado de un río. Entramos. Se sienta en la cama. Me quedo mirando el espejo. Sé que luzco hermosa, sensual, que mis labios son encantadores, que se muere por besarme y tocarme. Mi silueta lo atrae. Se acerca para ver qué es lo que me pasa. Me besará, lo sé.

Pero no. Involuntariamente me doy la vuelta y me cuelgo en su cuello. Nos besamos con intensidad y yo lo llevo, no él a mí. Lo empujo a la cama y me atrae con furia. Me desnuda, siente mi cuerpo y yo él suyo. Caigo envuelta en el deseo con él, me siento perdida, pero me encuentro con sus caricias. Hacemos el amor mientras escucho el sonido del río. Fluye en un vaivén interminable. Siento como si mojara mi piel, como si corriera a través de mí mientras él da rienda suelta a su locura, a esa que tanto quería ver. Él ya es mío, la corriente del río también. Fluyen en mí, están en mi piel.

Mi piel está mojada. Pero no por agua, sino por sangre. Él está a mi lado. En mi ensoñación sólo escuché un sonido brutal. Pudieron pasar sólo veinte segundos o varios minutos. Sé que no estuve inconsciente. Lo vi todo mientras ocurría, mientras mi mente seguía imaginando. Es medianoche, seguimos en la ciudad y un auto nos chocó porque se pasó el alto. El golpe fue muy duro.

El sonido del cristal roto y las decenas de piezas punzocortantes habían dado contra mi piel, pero en ese momento mi fantasía aún no terminaba. Ahora lo veo a él, tendido contra el volante, cubierto de sangre…inconsciente, quizás muerto. Apenas me puedo mover. Lloro con intensidad, y las lágrimas se mezclan con mi propia sangre derramada y la suya que brotó en frenesí. Él había ido por mí a una fiesta porque se encontraba cerca. Sé que lo hizo porque le gusto, porque moría porque fuera su modelo para una sesión de fotos y salir conmigo.


Quién sabe si su corazón siga latiendo. Los paramédicos no tardarán en llegar. Le quiero de una forma extraña, aunque lo niegue. Me duele verlo ahí tendido. Pienso en mí también. Las sirenas suenan como melodía de salvación. A la mitad de la noche, soy una reina solitaria. No hubo viaje, ni su deseo consumado por mí. Grito de dolor, de frustración, de ira. Escucho fluir el río, me veo en la cabaña y no hay nadie, sólo estoy yo. Su voz diciendo “Aleida” se va con el viento. 


Comentarios

  1. Hola a todos soy debra del estado unido, estoy aquí para testificar en el nombre de este gran hombre que ha traído de vuelta la felicidad en mi familia después de mi amante Danielson me dejó durante 3 años por otra mujer, realmente amé a Chris porque era mi primer amor Intenté todo lo que estaba a mi alcance para hacer que Chris regresara a mi vida, pero la gente que conocí siguió engañándome y mintiéndome, entonces normalmente los sábados salgo a hacer mi pelo y conseguir algunas cosas, entonces tuve gente discutiendo en El salón si escuchan bien la radio, Que hay un programa (como volví a mi ex) Y comencé a hablar mucho sobre DR BAZ cómo este hombre ha ayudado a mucha gente a traer de vuelta allí amante, Así que inmediatamente me fui cerca A esas señoras que conocí en el salón y les expliqué las cosas a ellos dijeron que debería tratar de contactar con DR BAZ que ha sido la charla de la ciudad y la gente está realmente en contacto con él para ayudar inmediatamente buscamos en Internet y leer grandes cosas Sobre DR BAZ ahora tengo todos los DR BAZ c Ontact al instante en el salón le di a DR BAZ una llamada y compartí mi problema con él él sólo me dijo que no se preocupe que yo debería ser feliz, Él sólo me dijo que le enviara algunos detalles que hice, Y entonces él consiguió De nuevo a mí que todo sería aceptable dentro de 36hours que era tan feliz entonces DR BAZ hizo su trabajo y él no me falló, mi amante Chris vino a mí en las lágrimas y me pidió disculpas por dejarme en dolor profundo por 3years bueno, tan Decidió demostrar que nunca me dejará por ninguna razón que me hizo tener acceso a su cuenta y me hizo su pariente más cercano en toda su voluntad, Ahora lo más perfecto es que no puede pasar un minuto sin verme O llamándome, Soy tan agradecido a DR BAZ por traer de vuelta la felicidad que me falta durante años, Por favor, póngase en contacto con DR BAZ para ayudarle es un hombre de confianza. SUPREMESPELLS @ OUTLOOK.COM http://es.drbazhealinghome01.webs.com whatsapp +2348109469285

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