Creaciones
CREACIONES
Piensa, creador. Piensa
demasiado. No te vayas, vuélvete una sombra de lo que eres. Cierra los ojos
para mirar lo que creas, siente con delicadeza y brusquedad, sin distinguir. Sé
dueño de tus pensamientos, aunque conspiren a tus espaldas. Dialoga con tus
demonios, pide a tus ángeles que te desobedezcan de vez en cuando, de manera
espontánea. No eres nada más lo que imaginas.
Tus creaciones no te
ven ni te juzgan; no te contemplan ni te detestan, sólo existen. A tu imagen y
semejanza, a tu gusto, para complacerte y enloquecerte, para demostrarte que
siempre están incompletas. La soberbia está en creerlos terminados, destinados a
una sola cosa, condenados a ser materia inerte poseedora de tus manías.
Toma, moldea, combina,
mezcla, elimina, relaciona, opone...la materia está ahí. Antes que las manos,
está tu cabeza y en ella gobierna el caos. Dicta orden con tu aliento, aunque
sepas que mientes. Primero las cosas parecerán, luego serán. Vuelve loco al
tiempo, detenlo cuando mejor te parezca, comienza por los finales y después por
el principio; que los intermedios crezcan hasta perderse. Pierde la rigidez
excesiva, respira.
Vuelve amigas a la
estética y a la razón, o haz que combatan. Crea sinsentidos que se expliquen
más tarde, lentamente y con gusto. Juega a que hay millones de colores que ni
siquiera puedes nombrar, a que el tono que buscas aún no aparece, a dialogar
con la luz y la oscuridad para obtener el tono deseado. Tus creaciones te
agradecerán no ser monótonas, absolutas. Ellas no quieren ser colosos de una
totalidad inconsistente.
Construye lo nuevo,
aquello que no haya sido consumido por el fuego o el tedio antes. Temerás por
lo desconocido, luego sentirás que ardes en un paraje indescriptible. Encuentra
las palabras indicadas para nombrar, piénsalas bien. Ninguna cosa se da nombre
a sí misma. Inventa nuevos lenguajes si no es suficiente.
Genera identidades. No
lo hagas fácil. Revuelve las circunstancias en una bolsa. Deja los secretos en
el aire: que sean invisibles, pero que se sienta su presencia. Hazte preguntas
que nadie respondería. Escucha sonidos indescifrables, hasta que vibres y luego
deja salir tu voz, clara o difusa según quieras; hasta que tú mismo te calles, y
tu mente ruegue por tener silencio.
La complejidad es tuya.
Haz que parezca sencillo, menos rebuscado...deléitate con una naturalidad
ficticia, haz que una dificultad anule a la otra. Recuerda el mar: la superficie parece seguir
una secuencia e ir al compás del viento, pero su profundidad es casi
desconocida. Imagina que controlas las olas, que puedes navegar a cualquier
parte, que puedes hundir barcos y hacer saltar a los monstruos míticos. Describe
qué ocurre cuando el horizonte se termina.
Traza tus mapas y
planos donde quieras, llénalos con todos los códigos posibles. Piensa que son
referencia para tus creaciones, una obsesión de perfeccionista, un dolor en las
manos como analgésico para la ansiedad. Porque te volverás cada vez más ávido,
inconforme y apasionado. El concepto de suficiencia será rebasado. Pobre de ti
si te reduces a repetir mientras piensas que creas.
Nada existe realmente
como una mentira, sólo puedes inventarle velos oscuros a la verdad. Engaña a
las mentes perezosas; a las demás déjales el placer de la deducción. Crea gigantes
y miniaturas, elige los tamaños. Divaga entre lo simple y lo épico, critica tus
avances. Sueña con atreverte y cúmplelo después. Sé leal a tus ideas, a tus mundos,
a lo que sea que le tengas fe.
Habla con tus
creaciones, valora su silencio. Camina en círculos, en triángulos, en la forma
que quieras. Aplasta algo con tus pisadas, piensa que hundes semillas y que
cuando vuelvas habrá un bosque tan grande como haya sido el curso de tus pasos.
Deja de pensar que eres inmediato o que eres infinito. Observa más allá de tus
dedos, rompe la niebla como maleza y construye caminos que luego recuerdes.
Piensa, creador, que
puedes ser el único o tener compañía. Tú decides. Comparte o guarda todo para
ti. Forja tu propio legado, algo nunca antes visto. Tu nombre podría ser
recordado, haz que tenga un significado imborrable. Haz que la soledad coincida
con los tiempos de silencio. No dejes que el vacío ni los murmullos incesantes
acaben contigo. No huyas ante el fuego ni los aires enrarecidos. Permanece.
Odia con ganas, y ama
con muchas más. No dejes que todo se quede ahí. Haz que trascienda, que se
vuelva algo digno de admirar. Mejora tus criterios las veces necesarias, no te
condenes a leyes inamovibles porque son engaños. Disfruta la variedad, aprende
de ella y reprodúcela en tus creaciones. Imita si quieres para empezar, pero
jamás te quedes ahí. Imprime tu huella en tus ideas.
Inventa éticas, reglas
personales y recuerda que la filosofía que encuentres en tus pensamientos jamás
se estará quieta. Trata de explicar tu propia vida mientras creas; inventa
mitos satisfactorios o detestables. Piensa en la muerte como un reposo
obligado, no intentes adivinar cuándo vendrá. No pongas armas en tus manos en
momentos de tristeza o curiosidad. Si hieres sin razón, pide perdón.
Sueña. Haz que las
cosas existan. Eso es crear. Contempla el horror o la maravilla. Responsabilízate
de tus ideas. Diseña tu mundo como quieras, ama tus creaciones. Plasma tus
caprichos y tus deseos. Siente el poder de dar vida, de matar, de resucitar.
Disfruta la ficción como esencia y no como medio. Concédete el placer de sentir
en todas las formas posibles e imposibles.

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